Cuidado con la narrativa auditiva

31 enero 2020

Omar Espinosa

En la narrativa de medios de comunicación es muy común detectar elementos auditivos, textuales y visuales que generen criterios masivos y populares a raíz de contextos sociales diferentes, pues a pesar de que a través de la radio, la televisión, redes sociales y publicaciones impresas lo que se muestra es exactamente igual para los públicos, no todos viven lo mismo, ni reconocen lo que están percibiendo de la misma forma. En específico en la radio, la voz de los locutores era hasta hace 15 años reconocida, valorada, aceptada incluso como portadora de verdades comunitarias y prácticamente los escuchas mostraban el mismo interés por los contenidos que percibían.

Hoy, la voracidad de las tecnologías de información y comunicación obliga al profesional a realizar análisis y comprobación de lo que encuentra en redes y decide compartir al aire; obligado está a mostrar contenidos de calidad y datos veraces para dar claridad respecto de lo que se está narrando frente al micrófono, pues el poder de la opinión pública los mantiene en un constante vaivén de confrontación de ideas y el manejo de elementos sonoros, su voz y las producciones que dentro de su medio se desarrollen, deben cuidarse plenamente.

La radiodifusión en México está en constante cambio tecnológico y enfrenta una real competencia con las nuevas empresas de comunicación y periodismo que utilizan todas las herramientas tecnológicas a su alcance y que obviamente están dando la batalla por arrebatarle a las hegemonías mediáticas las tan anheladas pautas comerciales, el gusto de audiencias cautivas y un espacio para la libre expresión de ideas que cambien el pensamiento global y permitan la construcción de sociedades informadas, con el poder de la toma de decisiones que beneficien sus entornos sociales.

Pero en la construcción de identidades auditivas, el medio ambiente es muy importante; las formas de expresión contenida en la expresión sonora y visual definen la esencia de los individuos, misma que se refleja cada ocasión que intervienen con sus palabras y expresión oral dejando abierta la probabilidad a su auditorio de tomar decisiones y confrontarlas con otras realidades físicas, biológicas, de pensamiento y hasta filosóficas. En efecto, el ejercicio de la locución no es sencilla, tiene más de fondo mental, que de apariencia corporal. La voz, además de modulación, frecuencia, tono, volumen, intención y fuerza, se construye y fortalece con el estudio y la preparación constante.

Los sonidos, sea cualquiera su naturaleza, muestra siempre un indicio de algo tangible o no, de personas, momentos o lugares. Cada día el ser humano realiza actividades que en la consecuencia propia de repetición, se convierten en rutinas, haciendo que cada contacto con las cosas y los encuentros personales produzcan sonidos, pero no todas las personas tienen la capacidad (o las ganas) de desarrollar potencialmente sus capacidades y facultades de percibir sonidos de lo cotidiano.

En la mente de los escuchas, la voz de locutoras y locutores generan sensaciones que evocan sitios reales o imaginarios, dejando en el plano de las emociones los escenarios experimentales de la sonoridad particular y es mediante la escucha que podemos reconocerla.

Le invito a exponer sus percepciones auditivas, a escuchar su entorno, a diferenciar y apreciar los contenidos narrativos sonoros y visuales, que le ayuden a elegir lo que escucha, ya sea en medios digitales o convencionales y a los profesionales de la voz, les exhorto a prepararse, capacitarse y actualizar sus conocimientos. Oportunidades hay muchas, yo conozco unas cuantas.

Nos escuchamos la próxima, en tanto tenga usted ¡muy buen día!

Twitter: @OmarEspinosaH

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