De empresarios y profesionales de la comunicación

3 enero 2020

Omar Espinosa

Para quienes estudiamos una carrera en Ciencias de la Comunicación o Periodismo, es común enfrentarnos a frases como: “tu que estudiaste comunicación, hazme el logotipo de mi negocio y un spot” o “tu que le sabes, toma las fotografías en las fiestas y ponte la música” o “ayúdanos haciendo una denuncia pública”. Pero todo lo quieren muy económico o peor sin costo.

En la universidad se ofrecen materias que dan una idea muy elemental sobre el periodismo, diseño gráfico, producción en radio y televisión, relaciones públicas, comunicación organizacional, fotografía y en los nuevos planes de estudio hasta la aplicación de herramientas informativas en redes sociales, lo que permite al estudiante ampliar su panorama para definir su futuro profesional y laboral, sin embargo esto no les garantiza un excelente empleo en alguna empresa, buenos ingresos, ni mucho menos que puedan independizarse con un medio o  negocio propio.

Y es que los salarios en México para quien decide estudiar y concluir su carrera en Comunicación, a pesar de estar dentro de los primeros 25 “mejor pagados” según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), no representa en la mayoría de los casos garantía para mantener un estilo de vida superior a la media nacional. Los ingresos considerados son en promedio 10 mil 600 pesos mensuales, ubicando esta percepción aproximada al 150 por ciento superior de la media salarial nacional, que es de 3 mil 696 pesos, considerando el salario mínimo diario que al inicio del 2020 en México es de 123 pesos, con 22 centavos.

En específico la realidad económica de locutores, periodistas, editores de audio o video, productores, redactores y quienes trabajan para cualquier empresa de medios en nuestro país es paupérrima, pues la media de percepción mensual, no supera los 12 mil pesos, por lo que en la mayoría de los casos podemos ver que tienen que dividirse en al menos dos trabajos y hasta en negocios familiares para mejorar sus ingresos, esto aunado a que los empresarios de radio y televisión principalmente dejan de lado el valor humano, profesional y técnico de sus colaboradores, contratándoles en muchos de los casos sin las prestaciones de ley o bien por periodos de tiempo cortos para evitar la antigüedad en el trabajo, liquidaciones o evitar que escalen en la regla salarial.

Pero ¿por qué muchos empresarios actúan de esta forma? Una de las respuestas es porque la gran mayoría de ellos llegaron a tener sus medios de comunicación debido a otros negocios, a la política o por herencia, haciendo que el compromiso con quienes trabajan en sus empresas sea meramente económico, dejando de lado la vocación, pasión y entrega de los profesionales de la comunicación, quienes son tratados como generadores de riqueza y en muchos de los casos son reprimidos sin sentido alguno, pues quien les contrata no tiene la misma percepción de compromiso social que el comunicador y los intereses llegan a ser distintos, pues mientras el empresario busca ingresos, el comunicador pretende desarrollar acciones de información, calidad editorial y sobre todo producciones únicas que permitan la trascendencia.

El empresario por su parte se enfrenta (y no es justificación para ellos), al pago de impuestos, insumos, gasto corriente, salarios, inversión en mobiliario, automóviles, etcétera, no obstante deben notar que la materia prima de una empresa de radio, televisión o prensa es su personal, quienes en la medida de cómo sean tratados se comprometerán con la misma, de tal forma que el equilibrio debe mantenerse con el respeto, el diálogo, la tolerancia y la comprensión de que en muchas de las ocasiones son los dueños, quienes no tienen la pasión y vocación que el comunicador contrajo desde el momento que decidió estudiar y entregar su carrera de vida a los medios. No se trata de perder autoridad como dueño, se trata de ganar lealtad, fidelidad, respeto y compromiso del profesional de la comunicación.

¿Qué hacer? Lo de hoy es la “capacitación exprés” para mantenerse actualizados. Entonces valdría la pena que empresarios ofrezcan cursos cortos y sin costo para que sus trabajadores se mantengan vigentes y a la vanguardia en sus medios, pues pagar con el conocimiento también es una forma de comprometerse con los colaboradores e integrarlos a la cultura organizacional, darles herramientas para evolucionar y generar productividad; solo hace falta voluntad y acercarse a las instituciones educativas u organizaciones para llevarlo a cabo. Podría ser un buen propósito para el año nuevo.

Nos escuchamos la próxima, en tanto tenga usted ¡muy buen día!

Facebook: Omar Espinosa Herrera

Comparte esta información: