El valor académico del locutor

6 diciembre 2019

Omar Espinosa

Ser locutor no significa tomar un micrófono y decir solo lo que se piensa; es más bien un ejercicio de responsabilidad, de aprendizaje interminable y capacitación constante, es un acto de compromiso social, comercial, de instituciones y empresas. Es además pasión por la comunicación y el deseo de transformar con la voz, el entorno y la cotidianidad.

Se dice y se sabe que el locutor responsable entretiene, informa, hace labor de venta, sensibiliza, impacta, emociona, sugiere y genera imágenes acústicas que  ayudan en mucho al fortalecimiento de valores; todo con la palabra, con la expresión oral, ya sea en medios convencionales como la radio y la televisión abiertas o bien desde las plataformas digitales, todo locutor debe establecer un acuerdo con su audiencia de respeto y tolerancia.

El valor académico que hoy en día tiene la locución en nuestro país es mínima y es que en pocas universidades se ofrecen programas o planes de estudio que en su totalidad se dediquen a capacitar a quienes se quieren convertir en profesionales del micrófono, de tal forma que sólo se ofrecen algunos conceptos básicos en una o dos materias a lo largo de una carrera, que por lo regular, es la de Ciencias de la Comunicación. Esta situación hace que los locutores de convicción se dediquen a otras actividades, que si bien pueden ser dentro del ámbito de su carrera, no es totalmente relacionada con la locución.

Miles de locutoras y locutores en nuestro país, trabajan todos los días en estaciones de radio y televisión privada o pública y están regulados por la Ley Federal de Radio y Televisión, que en su capítulo quinto y de los artículos 84 al 89, establece los ordenamientos bajo los que se deben regir frente a un micrófono y que señala que “solamente podrán laborar los locutores que cuenten con certificado de aptitud”, ese que desde el año 2016, ya no emite la Secretaría de Educación Pública (SEP). ¿Qué hacer entonces para que los nuevos locutores estén realmente capacitados para el ejercicio responsable de la locución?

El comunicador frente a un micrófono puede motivar a cambios sociales a fondo, logra acercarse a miles de escuchas, pero además permite generar empatía y simpatías que colaboran para el cambio y transformación de su entorno; pocas instituciones del Estado e incluso universidades públicas y privadas han notado que  dejar de ver la locución como un oficio y llevarlo a niveles profesionales, puede ser una herramienta de transformación para mejorar la convivencia social y darle más fuerza a la democratización de los sistemas de comunicación e información.

Porque no se trata de buscar la mejor voz comercial o a la locutora que mejor lea noticias, ni al locutor de cabina que presente lo mejor y más animado posible las canciones de moda, mucho menos de escuchar una “buena voz” en la serie de televisión o película en el cine; se trata de mujeres y hombres que a diario se comprometen con su audiencia para transmitirles lo mejor de sí, lo que conmueve, puede transformar el pensamiento y que genera criterios en torno a lo cotidiano.

Hoy en día, la capacitación en Redes Sociales está de moda; prácticamente podemos aprender de todo a través de un tutorial de YouTube y cursos exprés que nos ofrecen la expectativa de obtener más conocimiento y en la locución no es la excepción, pues se ofertan talleres y cursos en los que se nos enseña a respirar, a colocar la voz, impostar y engolar hasta técnicas para la elaboración de materiales auditivos, con programas de edición y post producción, lo que nuevamente pone en la mira, la necesidad de elevar a la locución y considerarla una profesión.

Para estar a la vanguardia del conocimiento, siempre es necesario mantener oídos abiertos para recibir nuevas experiencias auditivas. ¿No lo cree?

Nos escuchamos la próxima, en tanto tenga usted, ¡muy buen día!

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