Facebook apuesta su privacidad y vuelve a perder

Por: Oswaldo Silva

¿Alguna vez te has preguntado cómo es que salen anuncios tan personalizados de lo que necesitas comprar? ¿O el por qué, de repente, te anuncian vuelos y hoteles, a costos tentativos, de hermosas playas, cuando tú sólo buscaste “Cancún” en Google o Facebook?

La era del internet ha revolucionado con la llegada del Nuevo Siglo, el siglo XXI. Y donde antes, las “fiebres de los ricos” eran definidas en otras épocas, por el oro, los diamantes, o (como lo era hace poco), por el petróleo, ahora existe un nuevo recurso que, bien aprovechado, puede valer millones de dólares para aquellas empresas que necesiten de estos preciados recursos. Lo más impresionante, es que, a diferencia de materias no renovables como el oro o el petróleo, éstas parecen no tener fin. ¿Ya sabes de qué hablo? Se trata de nada más y nada menos que tu información personal.

Así es, desde que creaste tu cuenta de Facebook, buscaste algo en Google, diste “like” a lo que sea que vieras en Twitter o Instagram, has estado compartiendo tu información privada con todas las empresas antes mencionadas, y aquellas, dicen recopilarlas para ofrecerte una experiencia más “personalizada”, haciendo que veas publicaciones que son de mayor interés para ti, o que te salgan anuncios que “sí necesitas” (aunque, no creo que alguien necesite que le salte un anuncio de unos tenis cuando está a todo gusto viendo un documental en YouTube –o videos de gatitos- sólo porque momentos antes buscó en Google el precio de los tenis que tanto presume su amigo). Sin embargo, esto es algo normal que hace cualquier empresa y que deberías de saber si es que leíste sus políticas de privacidad antes de usarlas (Las leíste, ¿verdad?).

El problema está, en que la empresa de Marck Zuckerberg, ha tenido en los últimos años unos “pequeños” problemas en lo que la privacidad de sus 2200 millones de usuarios respecta. Hace poco se dio a conocer que la gran empresa que representa las redes sociales (y que, hasta ahora, nadie le ha quitado el trono), ha dejado “nada más por ser buena onda”, que otras empresas a las que llama socios de integración tengan acceso a tu información, o extraigan direcciones de correos a través de tus amigos. Por ejemplo, con un trio de sus socios de integración, el Royal Bank of Canada, Netflix y Spotify, Facebook permitió que se escribieran y borraran los mensajes privados de los usuarios, y encima, ver los participantes de una cadena de mensajes. Como si no fuera suficiente con que les otorgaran estar de chismosos por tus conversaciones. (Al menos ya tienes una buena justificación para decir que “te hackearon”).

Lógicamente, estas pequeñas consideraciones con dichas empresas, -y muchas más por mencionar con las que se hizo de todo también, como con Yahoo, Bing, empresas de entretenimiento y, cómo no, aquellas que se especializan en la mercadotecnia y publicidad- tienen repercusiones en las leyes y regulaciones de privacidad, ya que las dudas están abiertas en si Facebook violó un acuerdo de 2011 con la Comisión Federal de Comercio estadounidense (FTC), organización que prohíbe que cualquier empresa que recopile datos e información (entre ellos Facebook), comparta datos de los usuarios sin su permiso. (O al menos, eso intenta). Y, bueno… no sé hasta dónde consideren ellos el concepto de “compartir”, y tampoco se ve que tengan bien en claro lo de “pedir permiso”, porque, como vemos, Facebook se brincó un poco las reglas los últimos años.

Lo curioso, es que, investigado entre las entrevistas y recopilaciones de datos del New York Times, cuando se les hizo una entrevista a las empresas que estaban relacionadas en las situaciones más escandalosas (como el trio de empresas que pueden modificar libremente tus mensajes, y hasta borrarlos si quisieran), éstas negaron en primera, tener el conocimiento de que Facebook les otorgara estos “permisos especiales” y en algunas situaciones, cuando en años anteriores, afirmaban haber cooperado con la macroempresa en éste sentido, (en forma de curiosas funciones de Facebook, como la de Personas que quizá conozcas, o bien funciones relacionadas con Facebook dentro de las aplicaciones de las propias empresas), decían que habían dejado de recopilar datos en cuanto alguna función “desaparecía” dentro de la plataforma, ya sea del mismo Facebook, o de la aplicación de la empresa. Pero lo más sorprendente de todo, es que, al menos muchas de estas empresas, decían que cuando recopilaban los datos, no lo hacían con fines publicitarios. Lo cual da un poco de miedo, pues si no van a recolectar mis datos para ofrecerme un producto, eso quiere decir que, ¿el producto a vender, son mis datos? Es, por decirlo así, “incierto” lo cercano que fue el monitoreo de Facebook a sus socios de datos. Lo único cierto aquí, es que la empresa de la F azulita, no ha vigilado mucho lo que hacen las demás empresas con los datos de sus usuarios. Pero… “Se trataba de relaciones estrechas”, según Steve Satterfield, director para privacidad y políticas públicas de Facebook.

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