La práctica del Trueque en Cholula

En San Pedro Cholula aún se practica el trueque, siempre el 8 de septiembre, el día también de la Virgen de los Remedios.

Las actividades relacionadas con esta celebración comienzan el 31 de agosto cuando los fieles suben al santuario. Alrededor de las dos de la mañana del primero de septiembre a cantar “Las Mañanitas” a la Virgen. Al amanecer, se saca la imagen sagrada del templo al atrio para oficiar la primera misa. A la una de la tarde se hace otra más para mayordomos.

Son comunes algunas danzas, como la de los concheros. El 8 se hace “La quema de los panzones”, con la cual se da gracias a la tierra por las cosechas. La fiesta coincide con la Feria Regional y tiene tres ejes: el religioso, el civil y el comercial.

El trueque no es memoria pasada, sino una práctica presente que, aún y con la dificultad para apreciarla entre tantas mercancías chinas, incluye el sincretismo natural en las culturas. Hay dos vertientes, la modernidad que está orgullosa de sus raíces, pero también la otra que puede desdeñarlas o transformarlas.

Esta actividad es parte de la cultura mexicana desde la época prehispánica. Algunos códices como el Florentino retrataron este acto de intercambio comercial común pre-colonial y hoy en día existen varios espacios donde se practica.

La antropóloga Frances Berdan escribió en su texto “Los medios de intercambio en la época prehispánica y la Colonia” en la revista Arqueología Mexicana que distintos objetos se usaron como medios de intercambio, en especial granos de cacao, mantas de algodón y hachas de cobre y “que ninguno de ellos poseía un valor establecido, como sucede hoy en día con el dinero”.

Muchos de estos bienes tenían una utilidad práctica. El cacao era una bebida de la élite en toda Mesoamérica. René Millon sugiere que el valor del cacao como una bebida de la nobleza sobrepasaba su importancia como medio de intercambio.

“Los hombres, especialmente los de la nobleza, vestían las mantas, aunque no hay evidencia directa de que esos tipos de manta (quachtli) fueran en efecto usadas, y de algunas variedades (tototlaqualtequachtli) se dice que eran muy pequeñas. Las hachas de cobre podían ser desde frágiles objetos tan delgados como el papel (a veces encontrados en depósitos rituales) hasta más pesados y que podrían haberse usado como herramientas”, se lee en ese texto.

Fuente: Sección Amarilla

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