Mexicanos tiran 53 toneladas de comida por minuto

Cada minuto, en México se tiran a la basura 53 toneladas de alimentos, en un país donde 24.6 millones de personas no pueden adquirir una canasta básica y 23 personas mueren diariamente a causa del hambre, de acuerdo con la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). 

La reducción a la mitad del desperdicio total, 77 mil toneladas diarias, significaría darle al año a cada mexicano un paquete con 249 kilos de una gran variedad de alimentos. 

En 2019, el desperdicio de alimentos en la República Mexicana llegó a 28 millones de toneladas, lo que representa un aumento de 40% respecto de 2018, año en el que se perdieron 20 millones de toneladas.  

La comida que se desecha en nuestro país equivale 22% respecto a los países que integran Latinoamérica, que en conjunto arrojan a la basura 127 millones de toneladas anualmente, según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la CCA. 

Aunque desde 2017 ha habido intentos en el Congreso de la Unión por crear una Ley de Control y Prevención de Desperdicio de Alimentos, la iniciativa ha topado con pared debido a que el tema no ha sido prioridad en las agendas del Legislativo y Ejecutivo federal. 

Ningún país es capaz de no desperdiciar y todos lo hacen en proporciones similares y es dependiendo de sus ingresos que la pérdida se produce en distintos puntos de la cadena alimentaria, en nuestro caso se da en la fase de producción y almacenamiento, mientras que en países de primer mundo el problema se agrava en el consumo. Nuestro desperdicio representa sólo el 2.15% de los mil 300 millones de toneladas que se pierden en el mundo. 

“No nos damos cuenta de la magnitud, de lo que significa para la erradicación del hambre y la pobreza. Estamos tan acostumbrados a llegar a un lugar y dejar el plato a la mitad; no tenemos conciencia. Con un cuarto de las pérdidas globales se lograría saciar el hambre del mundo”, explicó Lina Pohl, representante de la FAO en México. 

La pérdida de alimentos es también un tema ambiental, ya que la huella de carbono global es inmensa: “La huella de carbono por desperdicio de alimentos se estima en 3 mil 300 millones de toneladas de dióxido de carbono, el doble de las emisiones de todo el transporte terrestre de Estados Unidos. Si los alimentos desperdiciados fueran un país, éste habría ocupado el tercer lugar entre los principales emisores de gases de efecto invernadero, con cerca del 8% de las emisiones globales”, indicó Pohl.   

Incluso, si juntáramos los mil 400 millones de hectáreas que se emplean en el mundo para generar alimentos se tendría un campo mayor a la superficie de Canadá e India juntos, por lo que el costo global también es un factor relevante, con pérdidas de hasta 750 mil millones de dólares anuales.

Fuente: Heraldo de México

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