Noticias de moral distraída

8 mayo 2020

Omar Espinosa

Y como si con la propia calamidad de la pandemia, el confinamiento, la crisis económica y los problemas cotidianos que ya traíamos hasta antes de encontrarnos inmersos en la colectividad de una emergencia mundial no bastaran, hoy nos enfrentamos a la difusión de noticias que no solamente son falsas, erróneas o equivocadas ya sea con intención o no pero que están ahí, en las ondas de radio y televisión, en las palabras de la prensa escrita o en las redes sociales, generando ideas, pensamientos, emociones, sentimientos que van del horror, al enojo y del asombro, al miedo.

La prensa sensacionalista ha existido desde siempre buscando crear tendencia para captar la atención de un público receptivo, pero que peligrosamente se ubica en un estado de indefensión ante el bombardeo de noticias que dan cuenta igual de las estadísticas de fallecidos por la pandemia o que sin más dan a conocer de la misma forma los números de asesinados en nuestro país, consecuencia de la ola de violencia e inseguridad a la que se nos ha acostumbrado siempre. Lo malo aquí es que como espectadores no analizamos, solo consumimos, perdemos esa capacidad de asombro y la inquietud de cuestionarnos eso que aparece en los medios informativos.

A la sazón particular de un presentador de noticias, periodista o reportero que obedece sin duda a los intereses particulares del medio al que pertenece, establecemos una complicidad oculta pero implícita que involucra una aceptación de esas noticias polémicas que seguramente no queremos conocer, pero que aceptamos porque además, no hay de otra. Hacemos nuestra esa información, guardando entonces una relación tóxica. Así las ideas, las reflexiones y hasta nuestro actuar personal se ven determinados por lo que diariamente escuchamos, leemos y vemos en medios de comunicación tanto convencionales como digitales, pasando a generar pensamientos que si no se saben interpretar correctamente hacen mucho daño a nuestra sociedad, de ahí la importancia de mantenernos siempre atentos para no dejarnos llevar por las sensacionales noticias.

La ética profesional, el respeto a los valores de la sociedad, los marcos legales que regulan el comportamiento de un individuo con credencial de periodista con todo y su dignidad; las instituciones de procuración de justicia, el juicio de los ciudadanos y su decencia, los intereses económicos de empresas de comunicación, el respeto a la privacidad, así como el derecho a la información y a ser informados, son conceptos de moral distraída que se ven lacerados por la ligereza de lo extraordinario cada vez que se presentan noticias fuera de orden lógico, extremo o de ficción.

La pregunta salta incluso de manera sorprendente ¿Cómo evitar involucrarnos en esta maraña de información pública sensacionalista? y señalo pública porque las noticias se convierten en asuntos de uso común (aunque no de interés comunitario) y esto debe llevarnos primero a la realización de mapas mentales, que no son otra cosa que diagramas para representar palabras, ideas, sonidos, lecturas, imágenes, u otros conceptos ligados entre sí, que están dispuestos radicalmente a través de una palabra clave o de una idea central. La recomendación aquí es la realización del cruce de información que se obtenga de diversas fuentes y como lo expresaba en mi anterior entrega, con la verificación de hechos relevantes, para después podernos generar un criterio de validez y veracidad.

Vale la pena hacer algo de historia sobre el uso del término “sensacionalismo”, surgido a finales del siglo XIX en Nueva York, Estados Unidos, cuando dos de los principales diarios de la ciudad iniciaron una lucha con la publicación de información y el uso de estructuras y estrategias noticiosas con narrativas más emotivas que se centraban en captar la mayor atención posible,  llegando a desinformar, confundir a los lectores y crear una idea equivocada sobre los hechos presentados.

El tema es que muchos medios en su intención de alcanzar mayor audiencia caen en la tentación de publicar mayoritariamente noticias que provocan morbo, impacto, sensación espectacular o especulación, pero cuidado, porque el contenido de estas notas siempre va acompañada de falsedades, motivación a la violencia e interpretación de realidades adversas para el perfeccionamiento de criterios sociales comunitarios.

¿A cuántas noticias sensacionalistas se ha expuesto esta misma semana?

Nos escuchamos la próxima, en tanto tenga usted ¡muy buen día!

Twitter: @OmarEspinosaH

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