Pendientes reformas legislativas para el doblaje de voz

18 diciembre 2020

Omar Espinosa

A principios de este caótico año, la industria del doblaje en nuestro país, que es considerada una de las más prolíferas en el mundo cinematográfico de Latinoamérica por la calidad con la que se realizan las traducciones y la forma en la que se ajusta a los contenidos de las producciones originales, se mantuvo en constante polémica cuando el senador por Morena Martí Batres presentó una propuesta legislativa para modificar lo que parece, beneficiaría a los miles de actores, actrices y productores del doblaje, dejando a un lado lo que en su momento había trabajado en diputadazo federal Sergio Mayer (también de Morena), para evitar que las películas extranjeras fueran dobladas al español, excepto las clasificadas para público infantil y los documentales educativos.

El otrora actor de televisión, stripper teatral, productor y bailarín del grupo noventero “Garibaldi”, tenía la clara pretensión consensuada con la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), de acabar con una tradición de actores de doblaje mexicanos, quienes, desde mediados de la década de los años 40 del siglo pasado ya eran reconocidos por los grandes estudios cinematográficos norteamericanos, como la Metro Goldyn Mayer. Los y las profesionales de la actuación eran llevados a Nueva York y Los Ángeles, donde realizaban las grabaciones de voz y después introducir las producciones terminadas a México y Centroamérica, permitiendo que las audiencias pudieran verlas sin subtítulos, ni escuchando el sonido y voces originales. La gran mayoría de las y los actores contratados, provenían de la XEW.

Esto generó la necesidad en México para la creación de estudios que hicieran el trabajo, con extremos, amplios y estrictos estándares de calidad, incluso desde el 2019 existe el Consejo de Empresas Mexicanas de la Industria del Doblaje (CEMID), integrada por cerca de 35 casas productoras, en donde se congregan poco más de mil 600 actrices y actores profesionales, quienes dan su voz al menos al 80 % de producciones taquilleras en cine, series y documentales que anualmente llegan a nuestro país.

Así que la propuesta del legislador en la cámara baja y de la AMACC, habría sido considerada por la Asociación Nacional de Actores (ANDA) un duro golpe para quienes se dedican al doblaje, agrupación que también calificó de absurdo el argumento con el que se presentó la idea y que establecía a la letra que “el público tiene el derecho de recibir la obra en la forma que fue originalmente concebida (derecho que es violado al modificarse el guión y cambiarse la voz), y al autorizarse el doblaje se coloca el interés privado (eminentemente de lucro) por encima del interés público”. Obviamente el sector levantó la voz y buscó entonces la instancia legislativa superior para evitar el atropello y que se perdieran miles de empleos, además que se estaría regalando el trabajo y esfuerzo profesional de más de 80 años, a países como Colombia, Chile, Argentina, Venezuela y Ecuador, quienes buscan dar competencia y ofrecen su trabajo con tarifas 30 % inferiores a las que se pagan en México.

La ANDA tiene el registro de que al menos son 10 mil, los trabajadores de la industria del doblaje nacional quienes de forma directa o indirecta se verían afectados en sus derechos laborales, situación que en múltiples ocasiones han señalado estarán observando para actuar en beneficio de sus agremiados, en caso de ser necesario.

Pero bien, la pandemia y otros temas de Estado, han dejado en la congeladora legislativa las reformas a los artículos 8, 10, 23, y 42 fracción V de la Ley Federal de Cinematografía; no obstante, se espera que en el primer trimestre del 2021 se hagan las adecuaciones pertinentes principalmente en el artículo 8, mismo que quedaría redactado de la siguiente forma:

“Las películas serán exhibidas al público en su versión original y, en su caso, subtituladas en español, en los términos que establezca el Reglamento. Las películas cuyo idioma original sea distinto al español deberán contar con una versión doblada que permanecerá en igual número de salas, en cada complejo, y durante el mismo tiempo que la versión en idioma original, respetando los porcentajes del tiempo total de exhibición estipulados en el artículo 19 de esta Ley.

En al menos un horario diario por sala, además, deberá ofrecerse una versión doblada a la lengua indígena predominante en la región. En el caso de las películas cuyo idioma original sea el español, deberá ofrecerse también en al menos un horario por sala una versión doblada a la lengua indígena predominante en la región”.

Lo cierto es que para ser actor de doblaje se necesita no una buena voz, sino vocación, entrega, empeño y muchos años de dedicación como para que por una “ocurrencia legislativa”, se tire todo al cesto de la basura y se obligue a los actores, casas productoras y empresarios del sector a buscar en otros países las oportunidades que aquí se niegan.

Nos escuchamos la próxima, en tanto tenga usted, ¡muy buen día!

Facebook: Omar Espinosa Herrera

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