“Stan the Man”. El ‘materializador’ de la Fantasía

Por: Oswaldo Silva

¿Si tuvieras un súper poder, cuál sería? ¿Poder traer a la realidad todo lo que se construya en tu imaginación?

Este fue el poder que se le otorgó a Stanley Martin Lieber, nacido en Manhattan, Nueva York, el 28 de diciembre de 1922, quien fue escritor, productor, y editor del mundo del cómic. Haciendo, principalmente, importantes creaciones para Marvel Comics, y de los cuales, todo el mundo conoce a sus personajes debido a que Stan Lee, ponía bastante énfasis en la humanización de sus personajes. Intentando que todas sus creaciones tuvieran puntos débiles y fueran notorias las preocupaciones de sus vidas diarias como a todos los demás seres humanos.


A diferencia de otros héroes como Súper Man, (que no es un ser terrestre), la gran mayoría de los personajes de Stan Lee, son seres humanos como cualquier otro, que adquieren sus poderes mediante accidentes, experimentos de laboratorios, técnicas de disciplinas ancestrales, o una avanzada tecnología.


Gracias estas características, los personajes de Stan Lee recibieron un buen acogimiento por el público, lo que ayudó a convertir a Marvel Comics, (empresa con la que trabajó por primera vez y que en ése tiempo se llamaba Timely Comics), en pasar a ser una pequeña casa editorial a ser la gran empresa internacional que hoy conocemos todos.


A los 20 años, debutó como guionista con un relato de dos páginas protagonizado por el Capitán América. Stanley Martin Lieber firmó su primer trabajo con el pseudónimo Stan Lee. Con el objetivo de reservar su nombre para futuras novelas. Años después, cambió legalmente su nombre por su ya mundialmente conocido pseudónimo.


Demostrando su originalidad y carisma, Stan Lee pidió salir como actor de ambientación en cada una de las películas de los personajes que había creado, algo mejor conocido como “cameos”.


Si bien, no pudo realizar el cameo de todas las adaptaciones cinematográficas de sus personajes, algunas veces por situaciones de salud y en otras por razones desconocidas, pudo salir en la gran mayoría de ellas, en algunas ocasiones de manera no presencial, (algunas veces aparecía mediante fotos, carteles grandes de un edificio, entre otras cosas).


Debido a su arduo y excelente trabajo durante largos años, en los que otorgó (con su capacidad de materializar la fantasía) al mundo la posibilidad de poder escapar de la realidad por momentos a través de de comics y películas donde su gran imaginación fue la base de un complejo universo paralelo en donde cualquier cosa puede pasar, en 2008, el presidente de Norteamérica, George W. Bush le entregó la American National Medal of the Arts. Y en 2011, con 88 años, se le dio una estrella en el importante Paseo de la Fama de Hollywood.


Ya para esa edad, su salud era bastante delicada, por ello, en septiembre de 2012, se sometió a una operación quirúrgica para insertarle un marcapasos. Su deficiencia cardíaca le impidió continuar con su amada profesión. Por lo que se dedicó a pasar tiempo con su esposa e hijo. Por desgracia, su esposa Joan falleció, a la edad de 95 años, el 6 de julio del año 2017 a causa de un derrame cerebral.


Poco más de un año después, el más grande escritor de todos los tiempos en el mundo del cómic, quien le fue otorgado, a través de la imaginación, el ‘don’ de poder materializar todo el universo fantástico que tenía en su magnífica cabeza, falleció el pasado lunes 12 de noviembre de 2018, a la edad de 95 años, en el Centro Médico Cedars-Sinai en Los Ángeles, California, a causa de una pulmonía.


“Tener una idea es lo más fácil del mundo. Todo el mundo tiene ideas. Pero tienes que tomar esa idea y convertirla en algo a lo que la gente responderá, eso es difícil”.


Stan Lee. (1922 – 2018).

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