En el 78.0 FM, hay una señal extraterrestre

De la FM al pódcast en 4G, son señales portadoras de historias. Pero la propia historia de nuestro universo está escrita en forma de radio.

Con la radio «estamos abriendo una ventana al pasado» concreta Lourdes Verde-Montenegro desde Granada. Esta astrónoma extragaláctica del IAA-CSIC explica que las ondas de radio, en el cosmos, nos llevan a los confines de lo insondable. Una astrónoma pegada a la radio terrestre y cósmica: «Javier del Pino [locutor y periodista de la SER] es mi primo, del que estoy muy orgullosa», señala.

Las señales de radio del cosmos «apenas interactúan con el material que tienen que atravesar para llegar desde objetos distantes en el universo hasta nuestros receptores. Por este motivo permiten estudiar áreas del espacio ocultas por el polvo cósmico, el cual atenúa o incluso oculta la luz que captan los telescopios ópticos». Eso sí, es escurridiza y hay que ‘escucharla’ en lugares muy muy silenciosos.

En una zona semidesértica del oeste de Australia está uno de los receptores de radio más precisos del mundo. Es algo así como un transistor de FM como el de casa pero «calibrado con mucha precisión y diseñado para funcionar de la manera más uniforme», explica desde Arizona (EE.UU.) el cosmólogo e ingeniero Judd Bowman, uno de sus ‘oyentes’ habituales.


Con este ‘transistor’ se recibe la radio de las estrellas. El radiotelescopio EDGES del desierto capta el pasado que emiten las estrellas lejanas.

Tiene el tamaño y aspecto de una mesa de comedor de un metro de alto y dos de largo «con dos placas de metal en la parte superior que forman la antena», precisa, y una cajita por receptor. Su nombre es EDGES y es el resultado de años de trabajo conjunto del MIT y el observatorio Haystack,

Esta mesa-camilla de las estrellas es en realidad un radiotelescopio, que en 2017 recogió y procesó una señal de radio proveniente de un lugar extraordinariamente alejado en el espacio y el tiempo. Ondas no sólo extraterrestres, sino extragalácticas. Es una radio que retransmite el pasado.

La de Australia, en concreto, registró un zumbido no sonoro en las inmediaciones de los 78,0 megahercios (MHz). Por comparar: la radiodifusión comercial en España nos permite sintonizar emisoras entre el 88,0 MHz y el 108,0 MHz. Es decir, esta señal extraterrestre está a la izquierda del dial.

En 2018, un equipo científico internacional publicó en Nature que concluían que aquella señal provenía del momento en que se encendieron las primeras estrellas. Esto es, 180 millones de años después del Big Bang, en los albores del universo.

La doctora Verdes-Montenegro precisa por qué obsesiona ese viaje en el tiempo: «Entre las preguntas que tenemos en astrofísica, física fundamental, o astrobiología, se encuentra el hecho de que aún no hemos sido capaces de observar el universo en el momento que se formaron las primeras estrellas y galaxias».

Justo antes de este momento hubo una época oscura. Básicamente, había hidrógeno, por todos lados. Cero estrellas. En un momento dado, como dice la canción, se descubrió un bonito mundo de color. «Pasamos a un momento que podríamos visualizar como unos fuegos artificiales, en que comienzan a brillar los primeros objetos del universo», compara esta astrónoma.

La luz de las estrellas lejanas y pasadas nos puede llegar muy débil. Sus ondas van perdiendo energía y se alargan según se alejan en el espacio y tiempo. Estas, tan antiguas, ya no tienen luz, pero se pueden observar en forma de radio. Por así decirlo, su FM es como un fósil que delata su existencia, cuando era capaz de lanzar rayos utravioletas, como lo hace nuestro Sol activo.

Fuente: Newtral

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