Las oportunidades que ofrece el COVID-19

20 marzo 2020

Omar Espinosa

A veces y sin pensarlo, todo vuelve a la normalidad. Nadie sabe el porqué de las causalidades en la vida e incluso también en ocasiones resulta incomprensible por qué fue inoperante lo que se planeó; las consecuencias estarán reflejadas en un corto o mediano plazo y ahí los individuos deberán avalar sus actos, sus dichos y hacerse responsable de las consecuencias.

Hoy la pandemia mundial ofrece oportunidades a quienes se dedican a la comunicación, para utilizarla en beneficio y a favor de sus entornos. Hoy también se presenta el momento de reconocernos humanos, pues un virus que rápidamente se expande por todo el mundo, explota la reflexión social de cuánto podemos hacer juntos, realmente organizados, pensando y actuando por intereses globales, dejando de lado los conflictos, pues está en juego la vida misma de millones de personas.

En internet podemos encontrar cientos de recomendaciones al respecto de cómo protegernos ante la pandemia mundial del Coronavirus (COVID-19), desde imágenes señalando momentos de higiene para las manos y desinfectar áreas comunes, videos de médicos explicando lo que significa el virus, cómo se transmite, quiénes están en riego prioritario de contagio e incluso ante la muerte; infografías, audios, transmisiones en vivo, publicaciones. En fin que hoy todos por tendencia hablan de la enfermedad que nos ha tenido desde inicios de año (y nos tendrá muchos meses más), atentos a los medios alterativos y convencionales. Escuchamos, vemos, consumimos y producimos cualquier cantidad de materiales digitales para ser parte de esta fiebre mediática en la que hoy nos encontramos.

Lo cierto es que entre tanto bombardeo de información se puede perder veracidad, pues mucho de lo que se muestra no es real, son suposiciones o bien tiene datos equivocados, ya sea presentados de manera intencional para captar atención y posicionarse mediáticamente o por simple desconocimiento e ignorancia que hace caer a muchos en la irresponsabilidad al difundir datos y hechos no verificados. Nada se puede hacer ante la constante exposición que como espectadores tenemos de las mejor conocidas como “fake news”, mismas que expresan impresiones equivocadas y deformadas de la realidad, pero lo que sí debemos hacer como sociedad es no entrar en el pánico ni en la psicosis con lo que consumimos de medios alternativos, siempre hay que verificar las fuentes y compararlas con otras, antes de hacer conjeturas y establecer conclusiones.

Y es que los ciudadanos (al menos en México) ya nos acostumbramos a las tragedias sociales, tanto que incluso llegamos a pensar que nada de lo que nos dicen los medios de comunicación es verdad y se trata de “cortinas de humo” para tapar los errores de un gobierno federal que cada vez goza de menos legitimidad. Nos  hacemos insensibles incluso a la noticia del COVID-19 que hasta podemos llegar a pensar que es exagerado el tema y no pasa nada. La responsabilidad de esto en gran parte, es de los medios de información, que para captar la atención morbosa del espectador, un día muestran la detención y encarcelamiento del ex director de PEMEX en España y a los pocos días nos informan del asesinato de mujeres y niñas en varios estados de la República, para poco después darnos a conocer datos de violencia, asesinatos, secuestros, robos y por qué no, hasta de la rifa de un avión presidencial. Toda una combinación de situaciones cotidianas que antes interesaban y que ahora pueden pasar por desapercibidas.

Quienes tenemos la fortuna de escribir en un periódico, en redes sociales y que utilizamos el don del “Quora” (arte de expresar con palabras escritas y verbalmente de forma correcta las ideas y pensamientos), sabemos muy bien de la fuerza y poder que nuestro vocabulario pueden tener entre quienes nos siguen, por ello es que el comunicador de hoy debe hacerse responsable de lo que transmite, pues de ello puede depender el recuperar la confianza del ciudadano.

Nos estamos enfrentando a momentos desconocidos con una pandemia que ha llegado en momentos en los que las naciones estaban divididas y se olvidaban de desarrollar acciones conjuntas para la solución de guerras, desastres naturales, medio ambiente y mucho menos para hacerle frente a un virus que nadie sabe de dónde, por qué y para qué llegó, pero que sin duda otorga profundas oportunidades de reflexión humana, pues los reflectores mediáticos no están sobre una nación en específico o un conflicto entre países, están sobre el cómo solucionar un tema de interés mundial y global que todos, desde donde nos encontremos podemos contribuir extremando precauciones y reconfortándonos con el pensamiento de que siempre habrá algo que aprender de las tragedias.

Nos escuchamos la próxima, en tanto tenga usted ¡muy buen día!

Twitter: @OmarEspinosaH

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