¿Qué da más miedo, el Covid-19 o el desempleo?

3 abril 2020

Omar Espinosa

“Un exceso de temor convierte a un hombre en cobarde, y si de todo huye nada soportará, mientras que por defecto el valiente puede terminar convirtiéndose en un insensato y perder la vida. Sólo la medida justa puede conservar la compostura del hombre y llevarlo a la felicidad”, así lo escribió el considerado padre de la filosofía occidental Aristóteles en su libro dos, “Ética a Nicómaco”. En aquel documento  plantea también que existen tres cosas en cuanto a lo que los seres humanos preferimos: lo bueno, lo útil y lo placentero y en consecuencia, otras tres colocadas en oposición a las primeras: lo malo, lo nocivo y lo desagradable.

Y es que así de momento, miles de mexicanos se han quedado sin ingresos económicos básicos o complementarios debido a la emergencia que tiene sumido al país en un involuntario confinamiento. Cierre de empresas, de tiendas departamentales, oficinas, universidades privadas, cines y hasta tienditas de colonia se ven hoy afectados por las acciones de prevención por contingencia sanitaria ante la pandemia del Covid-19, desatando un miedo muy diferente al que la propia enfermedad representa, pues ante la incertidumbre de los hechos, los seres humanos tendemos a perder seguridad y confianza, dejándose venir de tajo pensamientos de inquietud que proyectan el comportamiento social.

Miedo a perder la fuente de ingreso con la que se sostiene a la familia, a no saber para cuándo se reactivará la economía, a no poder pensar en el mañana de forma clara, toda ideología de pesadumbre es más fácil de tejerse en el cerebro humano. Aquí es donde se genera una sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario, pues la incertidumbre, es lo que impera cuando no se tiene certeza de los eventos futuros dado que esta crisis afecta a todos por igual. A nivel sociedad las ilusiones, planes, sueños, proyectos, negocios, estudios, en fin todo, absolutamente todo está en pausa, nadie puede decir qué va a suceder mañana o en los próximos meses. La economía está detenida, la vida se ha paralizado y ni a quien echarle la culpa.

En redes sociales circulan una serie de noticias de las llamadas “Fake News”, que no son más que la redacción de notas erróneas que intentan desequilibrar la balanza de la justa realidad y que nos dan cuenta de teorías trágicas, estrategias políticas, apocalipsis religiosa o incluso la posibilidad de guerras bacteriológicas para controlar el crecimiento de la población mundial, pues así sucede cada 100 años con pandemias (1720 la gran plaga de Marsella, 1820 el cólera, 1920 la gripe española), en fin que en ocasiones el exceso de información afecta el pensamiento de cualquiera, porque la mayoría no se detiene a cuestionarse y mucho menos a investigar cuánto de todo lo que ve en Redes Sociales es cierto, real y verificable.

El miedo a morir víctimas de una enfermedad internacional es superior al que puede provocar un fallecimiento por enfermedades como el cáncer, diabetes, neumonía, influenza, afecciones cardiacas, respiratorias o hasta por sarampión y dengue, que por cierto van en aumento en México y que incluso rebasan en cifras a los infectados por Covid-19 hasta en un 200 %, según datos que varían cada día en el sector salud nacional. En México los ciudadanos estamos más expuestos a morir en un asalto en el transporte público, en medio de una balacera, durante un robo en casa o en el negocio, por secuestro o hasta por accidente vial que por un virus que para colmo de los males, es “Made in China”.

Hoy hay quienes no cobraron la última quincena de marzo completa y que no saben si cobrarán las del mes de abril. Vivir al día es la constante económica y financiera para al menos el 70 % de los mexicanos y en el nivel que sea, porque la crisis le pega igual a un micro empresario, que al taquero, a la señora de la limpieza o al super empresario que como todos, también paga (o al menos eso debiera), sus impuestos, sueldos, insumos y que seguramente también tienen una familia por la qué responder.

¿Y qué va a pasar cuando la contingencia termine?, ¿Se reactivará la vida económica de manera inmediata? ¿Cómo cambiar el miedo por la fe y la desconfianza por valor? Lo único que sí sabemos es que “hay que aguantar vara, al fin que somos mexicanos”

Nos escuchamos la próxima, en tanto tenga usted ¡muy buen día!

Twitter: @OmarEspinosaH

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